La felicidad es simplicidad.
No hay nada más hermoso que vivir una vida libre de problemas y complejidades, te hace sentir más cómodo contigo mismo. La paz interior se logra viviendo una vida más simple, aunque esto no significa que tengas que hacerte un monje.
En lo personal, encuentro felicidad cuando logro simplificar mi vida, y aunque la simplificación de la misma es un proceso continuo, definitivamente vale la pena. Se disfruta mucho más de los placeres simples de la vida cuando se lleva una vida simple. Te ayuda a relajarte y dejar ir de los problemas que no está en tu poder solucionar.
Una vida simple es una vida más feliz. Te sientes más seguro y eres más creativo cuando simplificas tu vida. Disfrutas del ahora, de los momentos sencillos, por ejemplo el sentarte a hablar con tu familia, o disfrutar un paseo por el parque.

Compartir experiencias como esas con amigos y familia te hace sentir más conectado a aquellos a los que amas. Aprendes a escucharlos, a ayudarlos con sus problemas, y calma tu mente y tu corazón. No hay nada más hermoso que compartir experiencias con tus seres queridos.
Es importante ser positivos, tener en cuenta todas esas personas hermosas que tienes en tu vida, agradecer que estén allí para ti. A veces estamos tan ocupados con nuestros problemas y nuestras cosas, que nos olvidamos de eso.
Disfruta hoy de un estilo de vida más simple, te permitirá descansar mejor por las noches, y el buen descanso te ayudará a tener más energía en tu día día, y estar más alerta para las cosas que valen la pena vivir.
La simplicidad es felicidad.
Preguntas para reflexionar:
- ¿La vida puede ser demasiado sencilla?
- ¿Qué es la simplicidad para mi?
- ¿Cuál es mi lugar ideal entre “aburrido” y “muy complicado”?
¿Y tú, ya comenzaste en tu camino hacia una vida más simple?
Si aún no haz visto nuestro libro, ¡es un buen comienzo para aquellos que recién se adentran en el mundo de la simplicidad!
